De Shopping!

Al día siguiente de llegar todo siguió en medio de la locura. Nos fuimos todos de compras pues había que vestir al “balsero” recién llegado. Tenía que armarme un guardarropa básico que me permitiera moverme cómodo y estar presentable para todo lo que debía hacer, pues mi familia solo me dejo traer la ropa que llevaba puesta al salir de Cuba.

En la tienda empecé a descubrir como era de organizado este país. Mi hermano menor me fue indicando las tallas de la ropa (separadas con chapitas de colores!!!) las calidades y dónde podía ir encontrando cosas que me gustaran. Mi madre pendiente de que me comprara cosas “buenas” y no cosas baratas y mi hermano mayor haciendo de guía turístico por toda la tienda.

Debo decirles que por ser el hermano del medio (tengo uno mayor y otro menor) soy una especie de transición entre los dos, ellos son los dos extremos y yo el punto medio entre uno y otro, en la ropa no es distinto, así que jamás usaría lo que usan ellos y sus consejos solo me valían para ubicarme dentro de la tienda. Uno me enseñaba un pullover lleno de tribales y el otro me mostraba una camisa azul pálido de mangas largas.

De pronto me sentí como en una de esas películas de domingo en las tardes en las que los chicos se van de compras y se prueban decenas de mudas de ropa al compás de un éxito pop cantado por el grupo de moda. Me probé mucha ropa, tanta, que ya ni recuerdo, pero al final escogí la que mas me gustaba y lo que mejor me quedaba.

En esa tienda aprendí también que las cosas de marca pueden ser baratas cuando pasan de temporada o que aun siendo baratas siempre puedes encontrarlas más bajas aún. Conocí a unos amigos que tendré para toda la vida: Los Especiales! Me encanta eso de “coge uno y llévate otro gratis” “50% off” o “compra dos y el tercero es a mitad de precio”.

Como mismo conocí a ese amigo, también descubrí a un enemigo a quien odiaré por siempre: El Tax! Aquí nada cuesta exactamente lo que dice la etiqueta, eso ya lo saben ustedes, pero yo, que estaba acostumbrado a reunir los 23.50 exactos que costaba un jeans para luego comprármelo no tenía ni idea de que eso pudiera ser así, pero ya lo aprendí.

De regreso de la tienda fuimos a comprarme un celular, pues todos en casa tienen y no hay teléfono fijo, así que tenía que estar localizable para todos. Los precios eran de todos tipos y yo intentaba comprarme uno de los más baratos, porque ya se habían gastado bastante en la ropa, aunque muy en el fondo me gustaba el más caro, mi hermano (que para eso lo somos!) leyó mi deseo y fue ese el que compró. No son lindos mis hermanos?!

Fue un día lindo, salimos juntos y regresamos a casa a comer (por suerte!).