OVNI en Miami

Anoche sucedió algo excepcional en el cielo cercano a mi casa. Vivo cerca de uno de los aeropuertos de la ciudad de Miami y tener luces en lo alto es bastante común por aquí, pero las de anoche eran demasiado raras. Se veían grandes y parecían venir de algo que estaba sobre las nubes y que reflejaba la claridad hacia abajo.

Durante varios minutos estuvimos observando las luces en el cielo, ya saben la fascinación que este tipo de cosas trae entre nosotros, aprovechamos cualquier evento místico o fuera de lo normal para ponernos en contacto con este otro mundo que creemos que debe estar en alguna otra parte. Siempre las explicaciones paranormales son más interesantes que las racionales.

Debo decirles que no soy ufólogo ni ando detrás de cada persona que dice que vio un OVNI. No me intrigan tanto las líneas de Nazca y para mi quedó claro, hace muchos años, quienes construyeron las pirámides de Egipto, pero aun así las luces en el cielo estaban fuera de lo común. Como del ancho de 3 aviones y con un color verdoso, no paraban de hacer círculos casi justo sobre nuestras cabezas.

Mis vecinos, a algunos los conocí anoche en medio de la histeria colectiva que hizo que muchos salieran de sus casas, no paraban de asombrarse y de lanzar gritos cada vez que una de esas cosas se acercaba o se hacía más visible. Yo, por mi parte, deseaba que el espectáculo extraterrestre terminara para poder seguir viendo la serie de TV que nos tiene atrapados a mi madre y a mí desde hace algunos días, pero ella también estaba entusiasmada con las extrañas luces en el cielo.

Lamento decepcionar a los que, a esta altura de mi relato, esperan la descripción de una nave extraterrestre o la abducción de alguno de los presentes. Chicos, ayer era noche de viernes en pleno verano de Miami, la ciudad de las discos, las fiestas y las pachangas. Aquellas inexplicables luces solo eran el reflejo de algunos de los reflectores que muchas discos ponen en su entrada para anunciar su gran noche de rumba.

Nosotros la tuvimos, haciendo conjeturas, creyendo que existe algo más allá de nosotros y sintiéndonos especiales por ser los “elegidos” para el contacto. Intentando pensar que no estamos solos, que alguien más allá de lo que conocemos  se interesa por nosotros, aunque solo sea para fastidiarnos, secuestrarnos y hacer experimentos con nuestros cuerpos.

Después de todo si las 6000 millones de personas que somos en el mundo nos sentimos  tan solas como para creer que cada luz en el cielo es un OVNI o que una mancha de café en una servilleta es una aparición de la virgen, no es tan difícil de entender que, a pesar de tener a toda mi familia conmigo después de muchos años, un día más que otro, cuando me despierto en las mañanas, me sienta el ser más solitario del universo.