Mr. A y yo

Alguien me ha dicho esta mañana que disfruto mucho este papel de “figura pública” que me da el blog. No crean que lo dijo en mal tono, tampoco fue en uno muy bueno, pero asi es él. El es Mr. A, sí, porque yo también tengo un Mr. o ¿Es que creen que solo Carrie en Sex and the City tiene uno?

Mr. A ha sido el único amigo que he tenido casi desde que llegué a Miami. Cubano por más señas y dueño de una mezcla de vulnerabilidad y descaro a partes iguales. Un carácter genial que le permite decirme las más crudas verdades en mi cara y encima reírse luego. Muy poco amigo de elogios y aliado fiel de las críticas sarcásticas.

Su opinión sobre casi cualquier cosa de las que me han sucedido en este país es muy importante para mí. Estuvo del otro lado del teléfono mientras hacía mi primera cuenta de banco, también me dio aliento (y me tiró de las orejas) cuando suspendí mi examen teórico para obtener la licencia de conducción y alguna que otra noche ha estado, siempre del otro lado de algún equipo electrónico, para conversar sobre Miami, su gente, él o yo.

Mi vida aquí ha estado más llena de preguntas que de respuestas. Muchas de esas preguntas las ha respondido él, a veces con réplicas en las que no me queda nada claro, pero confío en sus palabras. Mr. A se va de este país, en algún tiempo no lo tendré más al otro lado del celular y esa noticia me dejó muy triste. ¡Tengo tantas cosas que consultarle! ¡Pasan por mi mente ahora mismo tantas preguntas que seguramente quedarán sin respuesta!

¿A quién le preguntaré qué hay detrás de alguien que me regala canciones convertidas en puestas de sol en la pantalla de mi computadora? ¿Me besará, alguna vez, el chico que me trae sus poesías más queridas estrujadas bajo el brazo y deja que duerman conmigo?  ¿Cómo identificar los lugares buenos de los malos? ¿Con quién haré chistes sobre las compras en Sedano´s o la programación de la tele local?

Mr. A lee este blog y nunca deja comentarios, solo me llama y me dice lo que piensa. Estoy seguro que luego de leer esto dirá algo así como: “¡Oye, pero tienes montado a INDIOVISION, con tus rollos de telenovelas!” Pero a pesar de eso, o quizá por eso, seguirá siendo una de las personas más importantes para mí en este país, aunque un día ya su casa esté al otro lado del Atlántico.