Weekend largo

Una de las cosas que más me ha llamado la atención desde que llegué a este país son los llamados weekend largos. Es cuando se juntan el sábado y el domingo a una fecha de celebración el lunes y se unen tres días para descansar. Este ha sido uno de ellos y para celebrar el Labor Day algunos de mis amigos han decidido salir de viaje fuera de Miami. Los mensajes de texto y el internet han sido imprescindibles para mantenernos en contacto.

Mr. A ha estado de vacaciones en casa de algunos amigos celebrando el cumpleaños de uno de ellos. A pesar de eso y de su habitual desaparición los fines de semana, nos hemos mantenido uno al tanto del otro. Por lo que me ha contado la ha pasado muy bien en unos días de descanso que necesitaba desde hacía bastante tiempo, solo se lamentó del viaje de más de tres horas por carretera y que nada mas se haya quejado de eso, es una señal de que disfrutó su viaje.

Otro amigo anda por el norte del país, descubriendo Washington y la Gran Manzana. A ese ya lo perdimos de Miami, definitivamente se ha quedado enamorado de la vida de capital que hay por aquellos estados. Sus SMS son de una euforia que contagia. Cada vez que hablamos me dice que no tiene palabras y todo es alegría y felicidad del otro lado de la línea. Él también necesitaba unos días como esos para encontrarse, andaba medio perdido, pero creo que ya encontró el camino de las losas amarillas.

Algunas amistades se han quedado en sus casas, si en esta ciudad se caminara un poco más seguramente podríamos sentir el olor de las barbacoas hechas para acompañar una reunión de amigos o de familia, quizá hasta escucháramos las risas y el ritmo de la música de nuestros países, imperdible cada vez que nos juntamos más de dos latinos, pero siempre hacemos nuestros viajes en auto y con las ventanillas bien cerradas para que el calor pegajoso de la ciudad no nos inunde.

Mi fin de semana largo ha pasado entre salidas al Mall, algunas películas de las que no recuerdo el nombre (porque no vale la pena hacerlo) y la segunda temporada de la serie que cuenta el día a día de mi asesino en serie favorito: Dexter. Así han pasado estos tres días en los que muchos de ustedes se han tomado un descanso de las labores habituales.

Pero no ha sido tan aburrido como suena. Entre comedias románticas, asesinatos a sangre fría y visitas al Mall ha habido algo que me ha salvado de la tontería de estos días que, para colmo, han sido casi todos lluviosos. La melancolía por los amigos que están lejos se ha disipado por las risas, las palabras y una voz inconfundible que me llega desde el viejo continente. Pero de eso les cuento otro día, porque es algo de lo que debo hablarles con tiempo y muy despacito.