El cumple de mi madre

Este sábado es el cumpleaños de mi madre. Será la primera vez que nos tendrá a sus tres hijos junto con ella luego de muchos años. En medio de los preparativos y la celebración  de este día no he tenido mucho tiempo para escribirles, pero dejaré que alguien lo haga por mí en este post.

Dulce María Loynaz, una poetisa que se repite varias veces en este blog, escribió hace muchos años algo sobre su madre en su libro Poemas sin Nombre. Hoy yo lo retomo para desearle felicidades a la mía y para que, cada uno de ustedes, lo haga también con sus mamás.

No hay que esperar a un cumpleaños o a una fecha como el Día de las Madres para decirle a esa persona que nos dio la vida, cuanto la queremos y lo importante que es para nosotros. Nunca sabremos cuando ella puede estar esperando esa frase o ese abrazo que nos guardamos para un momento que, nosotros creemos, más especial.

El Día de las Madres es todos los días y también cada día, nuestras mamás, cumplen años. No olviden celebrarlo hoy, aunque solo sea con una simple llamada telefónica o un email. Les dejo lo que escribió Dulce María Loynaz sobre su madre.

Como todos los niños, cuando yo lo era, solía preguntar a mi madre de donde me habían traído…

Y como todas las madres, fabricaba la mía para contestarme, una tierra llena de leyenda o escogía entre los países del mundo, el que el parecía más hermoso.

Pero, no sé por qué, recuerdo que, a pesar de su buena voluntad, una vaga decepción seguía siempre a la respuesta, creía yo a mi madre, pero, una vez satisfechas mis turbadoras curiosidades, me quedaba por mucho tiempo triste.

¿Qué era lo que mi pequeño corazón soñaba entonces? ¿De qué flor hubiera querido brotar, de que nube salir volando como pájaro?

No lo sé todavía, y ahora pienso que solo la verdad era digna de mi sueño.

Mi madre no podía ofrecerme nada más hermoso que ella misma… Pero si me la hubiera dicho, era su verdad tan maravillosa, que no la hubiera creído.