Encuentro con un viejo amor

Septiembre es un mes contradictorio, de encuentros y de despedidas. Habitualmente muchos regresan a la escuela o al trabajo luego de las vacaciones de verano. Eso hace que, de alguna manera, nos reencontremos con esa rutina que hemos mantenido por más de la mitad del año. Regresan los amigos habituales y las tareas que nos ocuparon todos los meses anteriores.

Por otra parte, también es un mes en el que nos despedimos del verano. Esa estación del año que, para algunos, es toda una bendición y para otros una verdadera tortura, sobre todo en este trópico en donde vivimos en el que podemos alcanzar temperaturas casi infrahumanas y le decimos adiós a esos días en los estamos más dispuestos a disfrutar de la vida relajada y a reunirnos con las personas a las que queremos.

Septiembre, además, abre el último ciclo del año, ese que nos descubre, uno tras otro, todos los días festivos y que termina con la noche del 31 de diciembre. En mi familia también es un mes de cumpleaños, mi madre, mi sobrina, mi hermana, amigos, todos ellos celebran su nacimiento en este mes.

Este Septiembre, aparte de todo esto que les cuento, traerá para mí el encuentro con un gran amor de la infancia. Es uno de esos que nos deja marcados para siempre y que hace que cada paso que demos en la vida nos conduzca a él: New York City. Estoy enamorado de esa ciudad desde que tenía, al menos, diez años. Es uno de los lugares que he deseado conocer por mucho tiempo y, dentro de pocas horas, estaré volando hacia la Gran Manzana.

El viaje es un regalo de mi hermano mayor y nos iremos juntos a esa ciudad que amo sin conocer. Tengo tantas cosas por ver, tantos olores, sonidos, tantas cosas que descubrir que creo que no me alcanzarán los cinco días en los que estaremos en el corazón de Manhattan.

Planeo conocer la ciudad tal y como es, alejarme un poco de los lugares comunes y descubrir el corazón de esa gran urbe. Más allá de los rascacielos, las grandes tiendas o la Estatua de la Libertad, aún hay New York y quiero conocerlo.

La mejor noticia de todas es que seguiré escribiéndoles desde allá, cada día. No planeo abandonar este blog ni me iré de vacaciones. Será como un viaje en el que nos vayamos todos juntos hasta la gran ciudad y la descubramos, paso a paso, tomados de la mano.

Mi hermano es una excelente compañía, pero estoy seguro de que nada será como la certeza de tenerlos a ustedes, del otro lado de la pantalla, acompañándome en cada nuevo paso que dé en New York. Les compartiré las fotos, los videos y cuanta cosa me suceda.

Estaremos en contacto a través de todas las vías posibles. La tecnología nos ayudará a seguir estando cerca. Facebook, Twitter y este blog nos mantendrán juntos. Espero poder contar con todos ustedes. Sus sugerencias, sus visitas, sus comentarios, harán que éste sea realmente un viaje de todos. Preparen las maletas. ¡En unas horas volamos a New York City!