Aviso de ciclón

Mr. A ya me había advertido pero no quise hacerle mucho caso. Ya lo conocen, nunca sé cuando habla en serio y cuando en broma, mucho menos puedo determinar eso a cientos de kilómetros de distancia mientras estaba en New York.

En Miami teníamos un aviso de ciclón, al menos eso me dijo, pero mientras más buscaba en las noticias allá, menos encontraba. Apenas fue cuando llegué aquí que me di cuenta del alboroto del que me hablaba Mr. A, y es que a los latinos en general y los cubanos en particular, nos encantan los ciclones.

Pienso también que todo depende de cómo se hayan vivido eventos como éste. Dudo mucho que alguien que lo haya perdido todo bajo el viento y la lluvia, pueda disfrutar de la fiesta que es, para los cubanos, cualquier cicloncito. Aquí en Miami se viven de una manera exorbitante, se vacían los mercados, se hacen colas en las gasolineras y se acaba el agua mineral.

Da lo mismo que sea una pequeña depresión tropical, como la que nos nubla el día hoy, que un huracán categoría 4. Siempre es un pretexto para reunirse la familia y los amigos, y vivir unos días en una especie de “acampada” temporal en la que casi todo está permitido.

En esos días, no nos preocupamos demasiado porque los amigos duerman en el sofá que nos costó tan caro o que lo niños dibujen encerrados en la oficina. Relajamos un poco de la limpieza de la casa y hasta encendemos el BBQ que hace meses que no usamos.

Hace muchos años que no vivo un huracán de los grandes. Los últimos que pasaron en Cuba dejaron la isla como si de una guerra se tratara pero no pasaron por la capital, que era donde yo vivía. Las imágenes fueron desgarradoras y la situación económica se agudizó tanto que, luego de tres años, todavía no se recupera.

Muchos perdieron sus casas y aún viven en albergues temporales, otros perdieron sus cosechas y todos los cubanos sufrimos unos meses de una escasez extrema dentro de la ya precaria situación en la que vivíamos en la isla que nos recordó aquellos terribles años 90 de los que, aún, no estamos curados.

Esta lluvia que nos afecta hoy en Miami no pasará a mayores, apenas servirá para que algunos regresen más temprano del trabajo y para que otros aprovechemos el día nublado para pensar en las personas que queremos. De cualquier manera me ha servido para dejar reposar, un poco más, los recuerdos que me traje de New York y contarles mañana, luego de que su sabor comience a recordar al de los vinos mas añejos.