Fe

¿Recuerdas cuando eras niño y creías en los cuentos de hadas? Aquella fantasía de cómo sería tu vida, la boda de blanco, el príncipe azul que te llevará a un castillo en medio del bosque… Te acostabas por las noches, cerrabas los ojos y tenías una fe absoluta. Mi madre, a la altura de sus 65 años, puede jurar que vió a Santa Claus colgado de su ventana cuando era niña. Aquel príncipe, la princesa o hasta el ratoncito Pérez estaban tan cerca que les podías sentir pero, lamentablemente, poco a poco creces.

Un día, abres los ojos y el cuento de hadas desaparece. La mayoría de la gente acude a las cosas y a las personas en las que pueden confiar y sustituye a Santa Claus por el mejor amigo o al príncipe por esa persona que cree especial, el ratoncito Pérez pasa a ser aquel amigo, simpático y gracioso, que sabemos que le gustamos pero que jamás sucederá algo más allá de una salida al cine.

Pero sucede que, complicados como somos los seres humanos, nos es difícil dejar a un lado aquel cuento de hadas con que nos dormimos tantas noches. Casi todo el mundo tiene todavía ese pequeño gramo de ilusión, de fe, de que algún día abrirán los ojos y todo aquel sueño se hará realidad.

A pesar de que muchas veces seamos reacios a este sentimiento, muchos de nosotros, nos escondemos y muy para nuestros adentros, ansiamos que ese cuento de hadas se nos cumpla. Vivimos nuestra vida de la mejor manera, hacemos buenos gestos, nos comportamos correctamente solo con la absurda esperanza de que se nos premie con el tan ansiado deseo.

Al final del día, la fe es algo curioso y se presenta cuando menos te lo esperabas, es como si abrieras los ojos y te percataras de que el cuento de hadas puede ser un poco diferente de lo que esperas, el castillo, bueno, puede no ser un castillo, y no es tan importante aquello de ser felices para siempre, solo que seas feliz en este momento. Una vez, cada luna llena, la gente te sorprenderá y una vez, cada cierto tiempo, la gente te puede asombrar hasta tal punto que tengas que contener tu respiración.