Viaje y descubrimiento

Este fue uno de esos “weekends largos” de los que les he hablado otras veces aquí en el blog. No es de los más populares pero muchos se reúnen para celebrar que, este 12 de octubre, Cristóbal Colón llegara a las tierras de América.

Para muchos cubanos, egocéntricos como somos, fue Cuba la primera isla que descubrió, y aquella frase de que era “la tierra más hermosa que ojos humanos vieran” marcó, para siempre, el orgullo que sentimos por nuestro país.

Lo cierto es que Colón llegó primero a una de las islas de las Bahamas y solo fueron unos días después que llegó a Cuba. Muchos dicen que andaba en busca de aquel famoso camino de las especies que tanto dinero reportaba a Inglaterra cuando tomó hacia el lado opuesto y se tropezó con lo que luego se llamaría América. Su viaje cambiaría la vida de los que ya vivían en este continente y también la suya propia.

Mientras les escribo esto, pienso en que tanto puede cambiar un viaje a una persona, no solo a quien se mueve de un sitio a otro, sino a quienes se tropiezan con él en su lugar de destino. Ya no hablo solo de aquellos tremendos viajes que hicieron los grandes descubridores como Colón o Marco Polo, sino de esos otros, pequeños, personales, que podemos hacer casi todos nosotros.

En estos momentos varios de mis amigos planean hacer el suyo. Una chica de sonrisa preciosa planea viajar a encontrarse con el que cree que será el hombre con el compartirá algún tiempo de su vida. Otro amigo piensa regresar a Cuba luego de varios años para encontrarse con las personas que dejó al salir de la isla. Alguien planea tomarse unas largas vacaciones en el sur del continente mientras otro más aun no se decide si viene a Miami o se va a Cuba, a reencontrarse con toda su familia luego de más de una década separados.

Todos esos viajes cambiarán sus vidas y la de las personas con las que interactúen, estoy seguro. Ella comenzará a vivir su propia comedia romántica, el chico tiene todas las pintas del hombre perfecto y los dos hacen una pareja de finales con beso y todo.

Él, regresará a Cuba luego de haber perdido a una persona a la que amaba profundamente y a la que nunca más vio luego de que se despidieran en La Habana. Será un viaje duro para él, pero regresará con sus ideas mucho más claras, dejará alguna huella en sus amigos y La Habana con la que se reencontrará también le regalará alguna de esas sorpresas de las que no es posible zafarse.

Para el amigo indeciso cualquiera de los dos viajes que haga le traerá cosas nuevas. Si regresa a Cuba se encontrará con un país que ya no conoce. Apenas logrará identificar su casa o sus vecinos, pero tendrá esa satisfacción enorme de reencontrarse con los suyos, para los que casi nunca hay olvidos posibles. Si se viene a Miami podrá compartir con amigos a los que quiere profundamente y que le devuelven ese mismo cariño día por día. De cualquiera de las dos maneras saldrá ganando.

Yo no tengo planeado moverme de mi sitio, aunque si estoy haciendo mi propio viaje, éste que me lleva cada día a descubrir Miami, con una manera de vivir distinta, con acentos diferentes y con sabores a los que aún no me adapto. Cada uno de nosotros dejaremos huellas en otros y ellos, a la vez, nos dejarán sus propias marcas de las que no nos podremos desprender aunque sigamos viajando una y otra vez.