El primer paso

Es difícil ser adolescente, de por sí es una etapa en la que empezamos a descubrir quiénes somos y no siempre nos gusta lo que vemos. Ser adolescente y gay es aún más difícil. Pensamos que a estas alturas la sociedad está más preparada para aceptarnos, luego de tantas décadas de lucha ya debíamos haber ganado algo.

Desgraciadamente no es así. Aun a finales del año 2010 ser o aparentar que somos gay es motivo de burlas, de acoso y de humillaciones. Lo difícil es cuando éstas vienen de personas tan importantes para la vida de un adolescente como sus amigos, sus compañeros de clase o su propia familia.

En poco menos de tres semanas las noticias se inundaron con notas sobre el suicidio de, al menos, seis chicos de entre 13 y 19 años de edad por ser víctimas de acoso por su presumida condición homosexual. ¿Se pudo hacer algo para salvarlos? ¿De quién es realmente la responsabilidad de estas muertes?

  • Seth Walsh, 13 años. California. Era constantemente agredido por sus compañeros de escuela, simplemente por ser gay. El adolescente intentó quitarse la vida colgándose de un árbol en el patio trasero de su casa. Sobrevivió al intento de suicidio pero finalmente murió en el hospital a causa de sus lesiones.
  • Billy Lucas, 15 años. Indiana. Se ha quitado la vida, presumiblemente por no soportar el acoso constante al que era sometido por sus compañeros de instituto, que daban por segura la homosexualidad del adolescente.
  • Asher Brown, 13 años. Texas. Se pegó un tiro en la cabeza después de haber sido “acosado hasta la muerte. Asher fue atormentado por sus creencias religiosas, la forma en que vestía y por ser gay.
  • Tyler Clementi , 18 años. New Jersey.  Se suicidó lanzándose con su coche desde un puente después de que difundieran por internet un video donde mantenía relaciones sexuales con otro chico.
  • Raymond Chase, 19 años. Rhode Island. Abiertamente gay, se suicidó colgándose de una soga en su propio dormitorio del instituto donde estudiaba.
  • Zach Harrington, de 19 años. Oklahoma. Asistió a una reunión vecinal donde se debatían diversos temas. Al tocarse el tema de los derechos de los homosexuales, los vecinos hicieron comentarios altamente homofóbicos, que fueron hirientes para la personalidad y autoestima del joven.

Estoy seguro de que, ahora mismo, muchos de los que me leen están preguntándose qué podemos hacer para que historias como éstas no se repitan. Es difícil cambiar toda una sociedad, probablemente se necesiten décadas, poder en los medios masivos de comunicación, líderes que apoyen la causa… Les digo algo chicos, nosotros podemos empezar a hacer el cambio ahora mismo.

El camino más largo empieza con el primer paso. Comencemos a fomentar entre nuestros amigos y nuestra familia una cultura del respeto a la diferencia. No hablo ya de tolerancia, que se ofrece desde una posición de ventaja, sino del respeto a las personas que son diferentes.

Este 20 de octubre se ha decidido tomar para dar ese primer paso del que les hablo. Usemos el color morado en nuestros blogs, en nuestro perfil de Facebook o de Twitter, en la ropa que usemos este día. De esa manera los que nos ven sabrán que estamos apoyando a los que en este momento se sienten acosados.

Seamos una luz morada para esos ojos que nos miran desde la oscuridad del maltrato, la incomprensión y la discriminación. Si usamos una prenda de ese color y vemos que unos ojos se iluminan, sabremos que hemos salvado una vida hoy porque le dejamos saber que no está solo.

Tenemos veinticuatro horas para dar ese primer paso. Yo lo dí ¿Lo darás tú?