Juego

Un buen juego de beisbol nos tiene a todos al borde del asiento, los juegos tratan de la gloria, el dolor y la competencia entre los jugadores, pero también están los solitarios,esos que jugamos solamente con nosotros y los utilizamos para pasar el tiempo, para hacer la vida más interesante, para distraernos de lo que realmente está ocurriendo.

Confieso que no soy muy amante del beisbol ni de los deportes, pero estos días de Halloween me han hecho pensar en los juegos que hacemos para manejar nuestra vida. El famoso treak or treat de estas fechas no es otra cosa que una amenaza, quizá la primera que aprenden los niños por aquí y que la lanzan desde la comodidad de sus disfraces.

Ya se los he dicho antes, los adultos no lo somos tanto y siempre guardamos un pedacito de niños por ahí para ayudarnos a entender la vida. Ahora que lo conozco, creo que el espíritu de Halloween va con nosotros a todas partes, juegos, máscaras, sustos y amenazas nos acompañan durante toda nuestra vida.

Más importante que todo eso es mantenerse dentro del partido, no salirnos nunca. La vida solo lo es si la vivimos intensamente, más allá de las máscaras que nos escondan a las personas reales y las amenazas que nos lancen. No importa si en algún momento nos quedamos solos en el terreno o si, de pronto, no encontramos en medio de un juego con reglas desconocidas.

La vida ciertamente no es un deporte de espectáculo pero ganar, perder o empatar son cosas con las que vamos a tropezarnos nos guste o no, así que lo mejor es entrar en su juego. Discute con los demás, cambia las normas, haz un poco de trampa, tomate un respiro y atiende a tus heridas… pero juega… juega.

Juega duro, juega rápido, juega dulce y libremente, juega sin importarte el marcador, sin que sea necesario saber qué tiempo ha pasado o cuanto más nos quedará por jugar. A fin de cuentas siempre sabremos cuando habrá sonado el último silbato.