Dando gracias por mi primer trabajo

Es una enorme coincidencia que, justo en estos días en que familia y amigos se reúnen para dar gracias por lo que se ha obtenido durante el último año, yo esté teniendo también mis primeros días de trabajo. Es una oportunidad enorme para agradecer a la vida por eso.

Aún no cobro mi primer cheque pero el simple hecho de saber que podré colaborar con los gastos de la casa y que podré serle útil a los míos de alguna manera, ya me da una sensación de bienestar enorme. Es como lograr arrancar luego de varios intentos sin conseguirlo.

Uno de los principales objetivos que tenía al venir a este país era poder dejar de ser una preocupación para mi madre. El haber estado sin poder trabajar en estos meses me dejaba en una posición igual o peor a la que estaba en Cuba, pero por suerte ya podré ayudarla y, poco a poco, ella empezará a descansar de tanta responsabilidad.

Algunos de los amigos más cercanos, que han estado al tanto de mi trabajo, me comentan que tendré poco tiempo para escribir en el blog y que, con el tiempo y las responsabilidades, iré dejando de hacerlo. Lo dicen porque no tienen idea de lo que significa, para mí, redactar estos párrafos cada día.

Seguiré haciéndolo como hasta ahora, se los prometo. Todavía tengo tantas cosas que contarles y tantos consejos que leer de todos ustedes que creo que seguiré así por los próximos cincuenta años. ¡Ah! Y por lo del nombre del blog tampoco se preocupen demasiado. Ya se los he dicho otras veces, siempre seré un recién llegado a algún sitio.