¿Cómo estuvo tu día?

¿Cómo estuvo tu día?

Detalle de los frescos en la Capilla Sixtina

Tengo amigos que piensan que el objetivo supremo en la vida de cualquier persona es tener una pareja o estar junto a alguien de cualquier manera. Malgastan tiempo y esfuerzo intentando conseguir ese que los espere en casa al final del día.

Por suerte para mi equilibrio mental, tengo otros que piensan lo contrario. Disfrutan en extremo aquello que los primeros sufren. Llegan a su casa, solos, sin que nadie los cuestione ni les pida cuentas. Se preparan su comida ellos mismos, se meten bajo la ducha y se van a la cama, solos y felices.

Yo creo en el equilibrio, en tener personas buenas a nuestro alrededor, ya sean amigos, familia o una pareja. Si realmente valen la pena, no sentiremos el menor remordimiento por haber bajado los muros y sacrificar, aunque solo sea un poquito, nuestra privacidad. Pero ¿Cómo podemos identificar a las personas buenas del resto?

Creo que las personas que finalizan el día a nuestro lado son las que valen la pena. No les digo solo aquellas que nos esperan en casa con la cena preparada, o quien un día decide recogernos en el trabajo y darnos la sorpresa para que no regresemos solos. Hablo también – y sobre todo – de aquellas que te dejan saber, de cualquier manera, que han estado pensando en ti durante el día.

Esas personas que, apenas cinco minutos después de que debas haber entrado a tu casa, ya te han pasado un texto solo para saber si llegaste bien o aquellas que, en vez de reclamarte o de pedirte atención, solo te hacen esa pregunta que tiene el mismo poder relajante que el mejor de los masajes: ¿Cómo estuvo tu día?