Persiguiendo un sueño

Tener un nuevo trabajo significa conocer a nuevas personas y sus historias. Conmigo trabaja una chica, pequeñita, dulce e ingenua. Apenas sobrepasa los veinte años y vino a este país un par de años atrás. Con tan corta edad le ha tocado vivir momentos bien difíciles pero ha sabido sobreponerse y conservar una sonrisa que encanta a todos.

Entre cliente y cliente fuimos conversando y me fue contando su historia y sus sueños. Le fascina bailar, en Cuba era bailarina pero aquí no cree que pueda serlo, aunque los ojos le brillan con el solo hecho de recordar lo que hacía en la isla. Aquí tiene que pagar cuentas y el día a día es más fuerte que cualquier sueño que pueda tener por más brillo que le dé a sus ojos.

Mientras conversábamos pensaba en las razones que hemos tenido cada uno de nosotros para venir a este país. Más allá de buscar la tan llevada y traída “libertad”, muchos hemos venido por razones más personales, menos abstractas.

Algunos llegaron traídos por su familia y otros por su propia volundad, persiguiendo una mejoría económica para ellos o para los suyos o simplemente escapando de la isla bajo ese precepto de que “cualquier lugar es mejor que Cuba”.

Creo que, básicamente, todos vinimos persiguiendo un sueño. Sea la libertad, la mejoría económica, el amor, poder ayudar a los que dejamos, en fin, todos tuvimos un sueño al llegar a este país.

¿Dónde quedan luego de un par de años? Si ya no conservamos las razones por las que vinimos a este país entonces ¿Qué motivos mantienen vivas las ilusiones? ¿Acaso vinimos hasta acá solo a hacer pagos y a trabajar?

Estoy seguro de que, cada uno de los que me leen, aún conservan esos sueños, esas ilusiones con las que llegaron. Busquen, quizá estén guardadas en alguna gaveta o caídas bajo un montón de revistas viejas o, tal vez, entre las fotos que hace años que no se sientan a mirar.

Tenemos el derecho a esos sueños, chicos, por más dura que sea la vida, por más cuentas que tengamos que pagar, no vinimos a este país solo para eso. Vinimos persiguiendo un sueño. No dejemos que la vida nos lo arrebate.