Dulce María

Este 10 diciembre fue el cumpleaños de alguien que me ha acompañado casi desde que era adolescente. Sus escritos han sido un descubrimiento para mí y creo que hay uno hecho para cada momento de mi vida. Dulce María Loynaz, la poetisa, cumpliría 108 años si no nos hubiese abandonado una mañana de abril, justo tres días antes de mi cumpleaños número veinte.

Dulce María, sin saberlo nunca, me ha regalado excelentes lecciones de vida, amigos únicos y seres humanos especiales que han hecho cambios importantes en la persona que soy hoy.

La primera vez que escuché hablar de ella fue a través de un profesor que tampoco está más entre nosotros. Nos la fue presentando como el misterio que siempre fue: una señora que decidió enclaustrarse por muchos años y que tenía una forma muy peculiar de escribir las poesías.

Nunca nos habló de sus premios, o de sus méritos literarios, apenas nos comentó de su ilustre familia o de que estuvo casada con uno de los hombres más poderosos de Cuba. Simplemente nos mostró su poesía y todos caímos rendidos, cautivados por una sensibilidad especial para capturar los momentos, aparentemente intrascendentes, de la vida diaria.

Un lirio secándose en el jardín, un beso que nunca se dio, el lento y eterno paso del río, el detallista retrato de una voz, la agonía final de una casa de infancia abandonada, una carta de una adolescente enamorada hacia un faraón muerto miles de años antes o esa manera tan tremenda de entregarse al amor, hicieron que muchos de sus escritos sean, aun hoy, un enigma para muchos.

Recuerdo que, este profesor que nos presentó a Dulce María Loynaz y su obra, tuvo la oportunidad de entrevistarla pocos años antes de que su delicado estado de salud le enclaustrara, una vez más, en su casa del Vedado habanero.

Al preguntarle por qué nunca había decidido irse del país al triunfo de la Revolución, como hizo su esposo y otros tantos escritores y artistas, ella hizo gala de su agilidad mental y su impresionante capacidad de resumen  y dijo, en solo cuatro palabras, lo que a muchos de nosotros nos puede llevar párrafos enteros: “Porque yo llegué primero”.

Aquí les dejo un trio de links que, estoy seguro, agradecerán. En el primero la propia Dulce María Loynaz nos habla de su vida y de su poesía en pocos minutos, el segundo es una pequeña entrevista en la que cuenta de la vida que vivió en los duros años 90, los últimos para ella, en el tercer link podrán encontrar algunas de sus poesías.

Si disponen de diez minutos libres en su día sigan los enlaces, conociéndolos como creo conocerles estoy seguro de que los disfrutarán

Entrevista a Dulce María Loynaz, años 80

Entrevista a Dulce María Loynaz, años 90

Selección de poemas de Dulce María Loynaz

PD: Un amigo, lector también, me deja este enlace en la sección de comentarios. Yo se los comparto porque es un lujo poder escuchar la poesía de Dulce María Loynaz en su propia voz, remarcando cada acento, cada pausa y cada palabra con la intención primaria que quiso darle.

Poemas de Dulce María Loynaz en su propia voz