Alargando

Por primera vez en varios días, hoy he llegado a la casa mientras el sol aún se podía ver. Han sido días muy cansados y de mucho trabajo, al parecer, todos los fines de semana serán así.

Cuando venía de regreso a mi casa miraba la sombra que dejaban los carros, se iba alargando y alargando, mientras el sol bajaba más, para dejar que la noche cayera detrás de él. Pensaba en lo bueno que sería que pudiéramos alargar, de la misma forma, los buenos momentos que la vida nos regala.

Ese beso, de bienvenida o de despedida, las carcajadas sacadas a fuerza de un buen chiste de algún amigo, el abrazo dado en el momento justo, una voz detrás del teléfono, en fin, deberíamos ser el sol que alargue cada uno de esos momentos, pero a veces nos convertimos en una noche de repente y la oscuridad cae, sin preámbulos, sobre esos momentos que hacen que la vida sea más que una sucesión de días y noches.

Yo tengo varios de esos momentos que no me permito olvidar, algunos se los he contado aquí. Escribirlos es una buena manera de que perduren por mucho tiempo. ¿Se animan ustedes a dejar por escrito los tres momentos que se esforzarían porque duraran toda la vida?