Comienzo

Me he tomado un par de días para poder despedir este año que ya se nos fue. Han sido días de un tremendo ajetreo entre el trabajo, los compromisos y las celebraciones. Este fue el primer 31 de diciembre que pasamos toda la familia sin estar pendiente de encontrar un teléfono a las 12 de la noche para felicitarnos, fue mágico poder estar juntos a esa hora.

Muchos amigos se han comunicado conmigo para felicitarme y dejarme sus mejores deseos para este 2011. Yo quisiera pedirles a todos que nos cubramos con una gruesa capa de optimismo y de buen comienzo, una capa de esas que no nos pueda quitar ni el mejor de los jabones durante los 365 días que tendremos por delante.

Sería bueno que podamos mantener el optimismo y la buena vibra de estas fechas en las que estamos cargados de nuevos planes. Habitualmente este “espíritu de Fin de año” se nos va apagando conforme va llegando la primavera y ya en el verano apenas nos acordamos de lo que nos propusimos en enero, salvo de aquella dieta que se nos hace necesaria y evidente al probarnos los trajes de baño.

Conservemos esta sensación de que estamos comenzando algo nuevo, sintámoslo cada primero de mes, cada lunes al iniciar la semana, cada amanecer al comienzo de nuestros días, cada hora, cuando una de las manillas de nuestro reloj roce el número doce.

Ese debería ser el único y mayor deseo que debamos pedir para el año que recién comenzamos. Por mi parte seguiré de este lado, contándoles cada una de las cosas nuevas que, estoy seguro, seguiré viviendo. Mil gracias y muchas felicidades a todos.