De regreso a la escuela

Regresar a la escuela es una de las cosas que más emocionado me tenía desde que supe que tendría la oportunidad. Realmente disfruto mucho con cada cosa nueva que aprendo y el mejor lugar para eso es en un aula.

Es cierto, no es lo mismo regresar luego de mayores. Aquella etapa que se vive cuando somos adolescentes nunca más se vuelve a tener por más que nos empeñemos. Es curioso porque en ese tiempo solo queremos salir de la escuela, trabajar y ser “grandes”. Después nos damos cuenta de que es, precisamente ese, uno de los mejores momentos de nuestra vida.

Mi regreso a clases en este país tiene sus características muy particulares, esas que lo hace algo nuevo, difícil pero disfrutable a la vez. El hecho de que los profesores hablen solamente en inglés o el de llegar a la escuela luego de una jornada de trabajo bien fuerte, le dan un toque especial.

El que haya podido regresar a los estudios no ha sido solo por mi propio empeño, ha sido importante el apoyo que me han dado algunas personas y que han contribuido a que hoy esté dentro de un aula varios días a la semana.

Si existiera una lista con los nombres de todos, estarían encabezándola cada uno de los miembros de mi familia, desde mis sobris, que cada día me rectifican el inglés, hasta mi madre, que se está privando de mi compañía en estos días en los que casi empato el trabajo con la escuela y pocas veces el sueño la deja esperarme despierta.

También estaría ese amigo que me llevó a hacer la matrícula cuando no tenía ni idea de como llegar, aquella otra – de la que no puedo recordar el nombre – que me dió el empujón para que no perdiera la oportunidad de hacerlo en este preciso momento y quien me regaló todos los útiles que necesitaba para que no tuviese que gastar un solo centavo en libretas o bolígrafos.

Sin dudas lo que más me ha llamado la atención ha sido la posibilidad de estudiar de manera gratuita, todos sabemos las cosas que se dicen en Cuba del sistema educacional de este país, por eso me sorprendo al saber que todos los cubanos que llegamos tenemos la oportunidad de recibir excelentes clases en aulas equipadas completamente.

Es verdad que para muchos puede ser complicado combinar la necesidad de trabajar junto con la de estudiar, pero a la larga el esfuerzo – que no es poco – estoy seguro que valdrá la pena. No vinimos a este país para ser ciudadanos de segunda clase, vinimos a salir adelante, no solo por nosotros sino por nuestras familias. El saber aprovechar las oportunidades que se nos dan, puede ser lo que haga la diferencia dentro de unos años.

Ya saben entonces por qué he estado medio alejado de escribir a diario en el blog, trabajo, escuela y muy poquito tiempo libre. Aun así, no pienso renunciar a estos minutos que me hacen sentirme cerca de tantas personas que, anónimamente, me leen desde el otro lado de la pantalla. Gracias por estar ahí.