Abril

Abril me ha regalado incontables reencuentros. El último día del mes es mi cumpleaños y eso siempre ha hecho que reaparezcan personas de las que habitualmente no tengo noticias en meses. Amigos y familiares se ponen de acuerdo para asomar por estas fechas y soltar aquellas frases de “estás más gordo” “!como bajaste de peso!” “¿qué te hiciste en el pelo?”.

También por pura casualidad llegué a este país un día como hoy el año pasado, abril entonces se convirtió también en el mes en el que los abrazos dejaron de ser para despedirnos, nunca más han tenido esa especie de zozobra, de conteo regresivo porque en algún momento ya no estarían más durante un buen tiempo.

Ya ha pasado un año de aquel día en que miraba por la ventanilla, de un estrechísimo avión, como se perdía el malecón habanero cuando ya sobrevolaba los cayos de la Florida. Me recuerdo buscando en el cielo esa división de azules en la que mi madre siempre insiste, ese punto exacto en el que el cielo deja de ser más azul por no ser más el de Cuba.

Un año después, despojado de todas las ingenuas expectativas que le produce a uno un viaje entre Miami y La Habana, regreso a esta especie de complicidad en la que les cuento de mis días en tono de secreto dicho al oído.

Estas semanas en las que he estado ausente del blog han sido de mucho trabajo, de quedarme con el tiempo tan estrecho como las patas de los jeans que usa mi sobrina, de apenas tener los minutos mínimos para recuperar fuerzas para la jornada siguiente.

Ahora el tiempo no me sobra en absoluto, pero regreso disciplinadamente a este pedacito del día en el que me regalo minutos para sentirme en compañía. Con la llegada del mes de Abril he descubierto que en este país, como en todos, uno tiene que vivir más allá del trabajo, de la escuela y de las cuentas.

La vida no es una carrera de velocidad, en la que exprimimos hasta la última gota de sudor con tal de llegar en primer lugar. La vida es una carrera de resistencia, lo importante no es llegar primero, segundo o último, ni siquiera es importante la meta en sí. La vida, amigos, es lo que pasa a nuestro lado mientras nos empeñamos en llegar a la supuesta línea.

Las conversaciones que dejamos truncadas por llegar temprano a casa, los amigos a los que no llamamos por querernos ir a la cama temprano creyendo, ingenuamente, que descansaremos diez minutos más, la oportunidad, que no nos damos, de conocer personas y sitios nuevos… todo eso es la vida y llevaba semanas dejándola pasar sin ni siquiera voltear a verla. Este mes de Abril me ha dicho, a gritos, que no lo haga más. Les prometo que le haré caso.