Gay Pride

Gay Pride

A propósito de estos días en el que el Orgullo Gay

hace salir a muchos a las calles…

Él se siente protegido al entrar en su espacio. Ese lugar en donde puede ser como es, esas paredes que lo protegen de miradas indiscretas y dentro de las cuales se siente, curiosamente, más libre que a cielo abierto.

Sabe que ahí dentro se encontrará con sus iguales, las personas que han sufrido sus mismos dolores y han disfrutado triunfos similares. Esos que se agrupan bajo la bandera del arcoíris que los hace despojarse de la suya propia para pertenecer a una especie de nación esparcida por el mundo.

Mira con desdén a aquel otro que lo observa con una mezcla de indiferencia y un matiz de desprecio mientras lo descubre entrando en su sitio. Se siente especial, único, dichoso y bendecido de contar con sitios como ese.

Él se siente protegido de que el otro haya entrado, al fin, en su espacio. Ese lugar del que nunca debería salir, ese sitio que los suyos le han asignado para permitirle ser como es sin sentirse molestados. Se siente protegido por los muros de concreto que encierran al otro una vez que atraviesa la puerta.

Sabe que ahí dentro estará con sus iguales. Esos que se agrupan bajo la bandera del arcoíris, la que le otorgaron los suyos para distinguirlos y despojarlos de la suya propia, para hacerlos pertenecer a una nación tan efímera, virtual e intangible como el propio arcoíris.

Intercambia una mirada con el otro en la que se mezclan el desdén, la indiferencia y el desprecio. Se abre la puerta para luego cerrarse tras del otro a manera de cárcel. Respira aliviado, se siente especial, único, dichoso y bendecido de contar con sitios como ese.