Mudada y profecías

Mudada y profesías

La casa está a medio hacer. Entre cajas, muebles desmontados y cosas guardadas voy viviendo estos últimos días en la que ha sido mi primera vivienda en Estados Unidos. Todo tiene un aspecto raro, como de almacén de teatro.

Grandes espejos junto a cuadros y adornos forrados en papel, cojines protegiendo la vajilla y los cristales de las mesas, alfombras que han terminado reducidas a unos rollos inmensos de color beige oscuro junto a las cazuelas que no se usarán más.

He quitado las últimas lámparas que bañaban los ambientes con un toque íntimo, familiar. Ahora casi toda la casa resplandece bajo las luces “blancas” que la hace lucir como una tienda de descuentos.

En medio de esta locura, en la que se ha convertido el sitio donde vivo, mi madre se empeña en leerme el horóscopo para estas últimas semanas del mes de abril. El astrólogo de una de sus revistas favoritas ha profetizado algo sobre un viaje que haré y un amor que aparecerá en mi camino.

Miro fijamente a mi madre, con esa mirada que solo nosotros dos nos conocemos, y ella entiende el mensaje. Sigue leyendo su revista y me deja pensando en las profecías anunciadas para mí y para todos los nacidos bajo mi signo.

A pesar de no tener en planes más viajes que los que me llevan de aquí a mi trabajo y viceversa, me decido a preparar mentalmente equipaje para un par de días, también ensayaré mis sonrisas y haré algunas gárgaras para que mi voz luzca más seductora.

Pero ¡ah, el destino! Imposible preparar equipajes cuando ni siquiera puedo encontrar el control remoto de mi DVD entre tantos bultos. Ni hablar de las gárgaras, el líquido para hacerlas debe estar en la caja que dice “cosas del baño” y esa está debajo de la las de la que dice “cosas de cocina”.

Lo de ensayar las sonrisas es menos complicado, al menos aún me quedan los espejos retrovisores del auto, esos no los tengo que empacar. Creo que, una vez más, el astrólogo de la revista se olvidó en sus profecías de esos pequeños detalles que llevan una mudada.

De cualquier manera se lo perdonaré.