Conjuro

Conjuro

Tiene que haber sido así. No tengo otra explicación. Nunca he creído en hechizos ni profecías, pero, sin saberlo, yo mismo lancé el conjuro sobre mi cumpleaños cuando publiqué una canción en mi muro de Facebook mientras anunciaba que sería mi himno de fin de semana.

Era uno de esos temas que se debe escuchar más de una vez para entender la letra pero que, de la primera, nos deja con la impresión de que fue cantado con una sonrisa en los labios y esperando recibir otra de vuelta.

Quizá fue esa famosa ley de la atracción, esa que dice que el Universo se pone en consonancia con lo que decretamos y me regaló amor a montones, tuve a mi familia conmigo como siempre, me reencontré con viejos y nuevos amigos, y tuve la oportunidad de poder decirle a alguien, palabra por palabra, la letra del tema que yo mismo me había regalado días antes.

Uniendo todos los momentos felices que he vivido este fin de semana puedo decir que he tenido el mejor de los cumpleaños. No puede ser de otra forma cuando he estado rodeado de personas a las que quiero y que me devuelven ese cariño de la misma manera.

Imágenes de éste 30 de abril que guardaré por siempre: la eterna sorpresa de un exquisito cake de dulce de leche compartido con amigos recién conocidos, el poder verme en unos ojos que dicen más de lo que su propio dueño se atrevería a pronunciar, el “happy birthday tío” con que me bendijeron mis sobrinas y las decenas de mensajes de felicitación que éste blog y Facebook me permitieron recibir.

Es un nuevo conjuro lanzado al Universo. Haber recibido los doce meses que me separan de mi próximo cumpleaños de la manera en que lo hice, hará que se inunden de toda esa magia. Un hechizo que comenzó solo con decretar una canción como el himno para celebrar la fecha en la que, hace algunos años, nací.

Recibamos entonces todos los días de nuestra vida invocándonos nosotros mismos la felicidad que nos merecemos. Regalémonos solo los momentos felices, esquivemos los malos que se nos pueden poner en el camino. Hagamos nuestro abracadabra escuchando y cantándonos esa canción que nos gustaría que nos dedicaran o esa otra que nos llena solo de la energía positiva.

Ocurrirá el milagro. Yo se los aseguro.