Bubble Bath

Me encantan los jueves, tienen esa magia que presagia algo bueno. El de hoy ha sido uno extremadamente cansado, comenzó bien temprano en la mañana, cuando apenas si se adivinaba la claridad del sol y está terminando ahora, frente a la computadora escribiéndoles en esa frontera entre días que es la medianoche.

Si algo ha salvado el cansancio de este jueves ha sido un inmenso regalo que me he hecho. Un baño de burbujas. Nada mejor que sumergirse en la bañadera, llena con agua caliente y poner de esas sales mágicas que hacen que uno se olvide de todo lo que sucede alrededor y se deje abrazar por la calidez del agua que devuelve olores exóticos.

El párrafo anterior suena a escena de telenovelas clase “C”, de esas que ponen en las tardes los canales latinos pero, de vez en cuando, es bueno ponerse cursi y dejarse llevar por tonterías, pasar corriendo a comprar unas rosas antes de llegar a una cena a la que nos han invitado, dedicar (o dedicarnos) las más tontas canciones o, por qué no, darse un baño de burbujas al estilo Hollywood, más aún cuando se pueden conseguir las sales de baño en oferta.

De vuelta a la vida real, saliendo del baño, comencé a organizar mi fin de semana. Mañana será un viernes agitadísimo también. Tengo la oportunidad, que no desaprovecharé, de irme a ver una obra de teatro para la que llevan varias semanas invitándome. Será mi segunda vez en el teatro en Miami y, aunque tendré que hacer magia para llegar a tiempo, de seguro estaré allí.

Según me cuentan, la obra trata en tono de tragicomedia la manera en la que dos hermanos intentan regresar, a través de los recuerdos, a la madre perdida en un accidente de tránsito. Puede sonar algo dramático pero así son las historias de la vida real y ésta es una de ellas.

¿Cuántas veces no hemos estado nosotros en la misma situación? ¿A cuántas personas hemos intentado regresar viendo fotografías, videos o simplemente contando esas historias que vivimos juntos? Será interesante ver de qué manera estos dos hermanos lo consiguen, quién sabe si alguna de sus armas nos servirá en esos momentos en los que la añoranza nos nubla la sonrisa.

Mi baño de burbujas fue el disparo de arrancada para un fin de semana que presumo intenso y feliz. Quizá esté lleno de sorpresas, encuentros, reencuentros o desencuentros. De cualquier manera me regalaré la mayor de las sonrisas cada uno de estos tres días. Después de todo nunca se sabe quién pudiera estarla esperando.

Aquí están los detalles de la obra de teatro que me iré a ver mañana. Si se animan, nos vemos por allá.

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