Reality show

Al final todo se reduce en querer saber o no, en querer decir o no. La curiosidad, ese bichito que se nos cuela hasta lo más profundo, nos hace quererlo saber todo, incluso hasta lo que no deberíamos ni siquiera imaginarnos.

Mientras escribía durante estos meses, que ya suman años, de alguna manera he alimentado ese parásito que comenzó siendo microscópico y que hoy ya es un monstruo al que no consigo verle el final de la cola.

A través de este blog he convertido gran parte de mi vida en un Reality Show y no uno de esos que aparenta un experimento sociológico, sino en uno de los peores, los que escudriñan cada milímetro de sus participantes, dejando a la vista de todos cuanto de bueno y de malo poseen.

No piensen mal. No me arrepiento de haberlo hecho. Estoy feliz de haberme mostrado tal cual, de haber estado acompañado por ustedes en cada uno de los pasos que he tenido que dar hasta hoy.

Usteden han sido la copa que se alza para brindar por mis alegrías y también la mano que ha secado alguna lágrima. Han sido ala y ancla. Me han permitido volar tan lejos como he podido y, a la vez, me han mantenido los pies en el suelo.

Tengo sentimientos encontrados cada vez que leo sus mensajes enviados a mi correo o a mi cuenta de Twitter. Cuando puedo leerlos allá o en Facebook siempre viene la pregunta… Cómo te va? Cuándo vas a escribir?

Se siente bien cuando lo recuerdan a uno con el cariño con que lo hacen ustedes. Incluso se siente mejor cuando, a pesar de haber pasado algún tiempo desde la última vez que escribí, las visitas a mi blog no han decaído. Es señal de que siguen llegando amigos nuevos y de que, los de siempre, siguen abriendo esa puerta esperando encontrar noticias nuevas.

Por otra parte también me deja la sensación de estar en una vitrina, de haberme subido a ella y de estar apenas protegido por los critales infinitamente transparentes que me circundan. Los mismos que me he encargado de pulir y aclarar durante todo este tiempo.

Siento deseos de escribir pero también de callar, de no tocar una sola tecla más para hablar de mi vida privada. Quisiera bajarme de esa vitrina, escapar de este reality show en el que entré sin adivinar que un día iba a desear tener una vida privada, más allá de mis palabras.

Lo peor de todo es que escribir se me ha hecho una necesidad. Siento que, con cada post que no escribo, voy alejandome un poco más de la persona que realmente soy o la que quiero ser, a estas alturas ya ni lo tengo claro.

Por eso he regresado a dejarles estas líneas y volveré siempre. No quiero dejar de ser quien soy, ese que les compartió cada uno de sus días hasta hoy, el mismo que recibe sus abrazos y sus pellizcos.

Pudiera luchar contra él pero no le ganaría a ese enorme monstruo que nació de un pequeño bichito. No estoy preparado para perder una batalla contra la misma curiosidad que yo he generado. Seguiré camino junto a ella.

A veces, estoy seguro, me dará algun arañazo que deje mis entrañas a flor de piel pero otras, espero que sean las más, protegeré tanto como pueda la intimidad de los días que comparto con él.

Me mantendré en este reality show pero me cuidaré de las cámaras. Seguiré en esta vidriera pero le pondré cortinas. Los que me han leído sabrán encontrar las rendijas para ver más allá de las telas que me guardan.