La canción que me salvó

Parecería difícil pero una canción puede salvarnos. Hace algunos años pasaba por momentos muy difíciles cuando la escuché por primera vez. Fue como un bofetón a la tontería en la que me había envuelto.

Por aquel entonces yo era mucho más ingenuo de lo que soy ahora y la mejor cura que encontraba, frente a las puñaladitas que nos puede dar la vida, era encerrarme para que no me lastimaran. Así me fui construyendo muros, pasándole varias llaves a las puertas y tapiando las ventanas con gruesas cortinas.

Entonces la escuché, llegaba como un sonido lejano, desde afuera. Poco a poco su letra se fue haciendo tan intensa que lo primero que cayó fueron las cortinas. Afuera brillaba el sol y alguno que otro se asomaba a las ventanas. El mundo se me descubrió distinto al que me había llevado a encerrarme. Iluminado y colorido.

Decidí quitar las llaves y abrir las puertas  ¡La música era tan linda! La letra parecía escrita solamente para mí, me llenaba de una fuerza superior y me llevaba a empujones, como dentro de una de aquellas calurosas guaguas de La Habana, hacia la luz que lograba atravesar los altos muros que, aún, me separaban del mundo real.

Seguía aquella canción taladrándome suavemente los oídos y ya podía sentir el olor del mundo al que, durante mucho tiempo, me había privado. Me sentía bien sin las gruesas cortinas y libre de las llaves y las cerraduras, pero aún estaba protegido por los muros. Esos gruesos y altos que se elevaban más allá de donde mi mirada podía alcanzar.

No fue fácil derrumbarlos pero la canción insistió e insistió. Cuando me decidí a subirlos para asomarme hacia el otro lado ya habían caído, casi tan rápido como el muro de Berlín.

Gracias a esta canción hoy soy la persona que soy. Siguen los miedos pero me trajo algunas certezas. Me dejó libre pero protegido por esa sensación de seguridad que nos queda cuando sabemos, a ciencia cierta, que lo mejor siempre está por llegar.

Se las dejo a ustedes ahora. Yo ya estoy salvado por ella. ¿Quién sabe si alguno de los que me leen ahora mismo también puede ser salvado por esta canción?

CANDIL DE NIEVE

Raúl Torres

Necesitas una fuga, catatónica, nocturna, un viento breve
Al edén de un sábado, donde un ave miope te espera leve,
De las malas colisiones, no te puedes escapar, candil de nieve,
Y es que si lo ves volando sobre el labio de otra flor
Te encolerizas, te ruborizas candil de nieve.

Enciéndete clavel, cuando amanecer veas la razón
De lo que te faltó, luego no alcanzó, más tu corazón.
No pienso que sufrir es aquella opción
Que nos dio algún dios para salvarnos;
No apagues el candil
O la nieve te hunde en el centro del dolor.

Necesitas una fuga hacia un mundo verdadero, de locura
Y cuando vengan por ti no sólo ha de deslumbrarte la hermosura.
Otras lágrimas te esperan cual angustias pasajeras en tu camino
Y otras musas más ligeras pintarán y tocarán otro destino
Sal a buscarlas candil de nieve.

Enciéndete clavel, cuando amanecer veas la razón
De lo que se te dio, luego no alcanzó más tu corazón.
No pienso que sufrir, es aquella opción
Que nos dio algún dios para salvarnos.
No apagues el candil
O la nieve te hunde en el centro del dolor.