Robin Williams

Robin Williams

Se repite la historia del payaso triste, de la risa como máscara para ocultar las lágrimas. Robin Williams decidió irse. La vida no le fue suficiente para quedarse entre nosotros.

¿Será acaso que el esfuerzo de guardarse la tristeza hizo que se quedara sin apenas energías para combatirla? ¿Hubiera sido mejor habernos compartido sus lágrimas, sus miedos, sus frustraciones con una industria que acostumbra a desechar todo aquello a lo no que le puede sacar mas zumo?

Nunca lo sabremos. Vendrán ahora los especiales de televisión, los homenajes en las entregas de premios otorgados por esos mismos que voltearon el rostro mientras el actor de 63 años luchaba contra una adicción y una depresión que terminaron ganando la batalla.

Me quedaré con sus personajes, con sus películas que acompañaron mi infancia y, sobre todo, con la inmensa sonrisa que siempre se dibujó; la misma que, a fuerza de tanto ensayarla, parecía la mas sincera de todas.